La historia del humorismo de los siglos 20 y 21, ha estado indisolublemente ligada a la aparición y desarrollo del arte e industria cinematográficos. Desde los inicios del cine el humor escénico adquirió una nueva dimensión que revolucionó la manera de apreciarlo.

Los filmes humorísticos, o comedias, están diseñados para hacer que el público se ría, o al menos sonría. En muchos casos recurren a la exageración o distorsión de la realidad como forma de lograr el efecto humorístico. Las películas en este estilo generalmente tienen un final feliz, con la posible excepción de las que hacen uso del humor negro como forma de expresión o las que contienen comentarios políticos o sociales.

No es casual que muchas de las primeras películas silentes fueran comedias, ya que las situaciones disparatadas, o slapstick, se basan en representaciones visuales, en las que el diálogo no es imprescindible. Cuando las películas sonoras hicieron su aparición a fines de la década de 1920 las comedias dieron otro giro, pues la risa podría resultar no sólo de la payasada física, sino también del diálogo. A esto se unió el desarrollo vertiginoso del cine de animación, que introdujo una forma novedosa de disfrutar el humor, tanto para niños como para adultos.

En los últimos años, con el advenimiento de la era digital y la enorme profusión de videos en la internet, estamos asistiendo a otra revolución en el humor, una en la que a su apreciación y disfrute se unen a la posibilidad para cualquier persona de colocar material humorístico de mayor o menor calidad online. Como siempre ocurre en el arte, el tiempo dirá qué trasciende y qué queda en el olvido.

DosBufones, como publicación digital, abre al público un necesario canal de apreciación y disfrute de lo mejor del humor escénico mundial en film o video.  Hemos querido llamarlo simplemente Los Clásicos y nos proponemos actualizarlo periódicamente.

Nada mejor para empezar, pues, que un filme de uno de los gigantes de la comedia universal: Charles Chaplin. Aquí les dejamos al gran Charlie en The Kid (1921).

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