INTIMIDADES

SEXO DESPUÉS DE LOS 70

DÁNDOLE RUEDA AL EROTISMO

 

ALOYMA RAVELO

 

Si mujeres y hombres que pasan de la medianía de la vida fuesen capaces de valorar cuanto aporta una buena salud sexual, se darían cuenta de que no sólo equilibra la psiquis, proporciona alegrías y vitalidades, sino que te afinca a goces que no es necesario renunciar.

Si además no se dejaran guiar por los comentarios de hijos y nietos sobre “eso ya no te toca”, o las risitas burlonas de amistades y parientes, si están dispuestos a superar los propios estigmas y mitos, puedo decirles “bienvenidos al club” y continúa leyendo.

Una vez, una señora que peinaba canas, llamada María, me comentó como ella y su pareja encontraron otros modos de darse cariño y sentir las bondades del sexo, sin terminar en penetración. “Mi marido tiene diabetes y, desde que está medicado, no tiene erección. Empezamos a jugar al sexo de otra manera, nos estamos acostumbrando a otros estímulos, a otras formas de acercarnos. Y qué bien me sabe ahora un beso”. Ella tiene 72 años y él 78, y reconoce que hallaron una fuente de bienestar muy divertida.

Y es que, por demasiados años, se extendió el falso criterio de que el sexo era una cuestión de hormonas. Y por supuesto, de las edades mozas. Tener sexo  es una voluntad de acción, un deseo de descubrir nuevos aspectos de la existencia y un modelo abierto que desmitifica antiguos   roles sexuales. El sexo en la tercera edad puede ser tan gozoso como cuando somos jóvenes, fuente de gratas sorpresas y especiales emociones.

MUTUO PLACER

Aunque hay muchas maneras de hacer el amor, la gente cree que solo hay una basada en la penetración y el orgasmo. Si bien alcanzar el climax es sin dudas un espectáculo emocional, “de ida y vuelta a la luna”, disfrutar de los cariños, mimos, caricias, saboreos es otra manera de gozar las veleidades de dos que se sienten a gusto dándose mutuo placer.

Hay que abandonar la idea de que, si no hay erección, no hay show.  El punto moderno de la sexología es “desgenitalizar” el sexo, pues el órgano sexual más potente, es la mente humana, su capacidad de fantasear y hacer bullir el erotismo, su dimensión para querer, desear, y aprovechar los dones de todo el cuerpo, junto a las emociones y la motivación.

Estudios internacionales reconocen que más del 60 por ciento de las personas mayores de 65 años, pueden clasificarse como sexualmente activas. Además, un tercio de los mayores de 80, tienen vida sexual. También señalan que las personas más sanas practican más sexo, pero esto no quiere decir limitaciones o abstinencia para quienes padecen alguna enfermedad, apunta la revista española “Ciencia y salud”.

Por otra parte, muchas mujeres posmenopáusicas que tienen gran presión laboral asocian su falta de interés sexual a los cambios hormonales y si bien es cierto que en algunas mujeres la menopausia puede dejar su huella en cuanto a la disminución de los deseos eróticos, suele ser más común que quienes andan demasiado atareadas en trabajo y carga doméstica, apenas si le dediquen el tiempo y los bríos que lleva el sexo en esta etapa de la vida,  para que sea  igualmente bueno, como antes.

Recordemos que los beneficios del orgasmo están probados, sobre todo en la salud mental. “No es porque nos creamos más jóvenes, dice una amiga, es porque nos sentimos más vitales”.  El sexo puede ser como vemos, una fuente de salud en la madurez no solo incrementa la calidad de vida sino que suele llegar a prolongarla.

La sexóloga Gloria Loresi, es aún más puntual cuando afirma que la sexualidad hace la calidad de vida, y quienes envejecen manteniendo un interés por su vida social, laboral, de pareja, así como la recreación, el cuidado del cuerpo y su salud, también tienen una sexualidad plena, activa.

RECUPERAR EL DESEO

El problema de mucha gente pasada de los 70s, es como volver a enrolarse con el deseo sexual, cuando este se ha perdido o casi. Y a pesar de que tienen condiciones de salud apropiadas y sueños de que sería algo bueno, se quedan varadas en las indecisiones.

Las necesidades fisiológicas y emocionales siguen manteniéndose una vez cumplidos los 65 y por muchos años más. El deseo sexual no desaparece en ningún momento, pero si lo echamos a un lado, se nos olvida.

Es importante estar al tanto de algunos medicamentos que pueden interferir en los deseos sexuales,  al igual que algunas patologías físicas que pueden modificar el comportamiento sexual. Así y todo, siempre es posible disfrutarlo porque “intimidad” es una explosión de posibilidades interminables, como la “banda ancha” de internet.

Otro recordatorio viene ahora como anillo al dedo: si dejamos adormecer o morir nuestra sexualidad, seguramente se adormece o muere.

Dentro de ese gran caleidoscopio que es la sexualidad, después de los 70s,  también hay impedimentos concretos, ajenos a veces a la voluntad de las personas, como las condiciones adecuadas para tener sexo, o la falta de privacidad. Pero de alguna manera, si hay disposición, estos asuntos se resuelven.

Lo que no puede faltar ni dejar morir es el interés.  Y recuerden mis apreciados lectores: órgano que no se usa, se atrofia.

Si deseas hacer un comentario, aportar alguna idea o experiencia, pedir un consejo, puedes escribir a intimidadesdosbufones@gmail.com

Con gusto les contestaré.