Caricatura Carrillo

 

Deseo incontrolable

 

Enrique Pilozo

 

Pedro había reprimido el deseo desde que se instauró la sesión. Su frente sudaba, su vista se nublaba y era incapaz de concentrarse en el dibujo. La bella y escultural modelo lo miraba de vez en cuando y esto lo ponía aún más nervioso.

Trataba de concentrarse, juntaba sus piernas, pero el deseo podía más que él. Apretaba los dientes, transpirando copiosamente, mientras miraba su reloj. Un escalofrío recorría por todo su cuerpo, el dolor que sentía bajo el ombligo era inaguantable.

Nunca había sentido una tortura como ésta en su vida. Miraba el reloj de pared y parecía que se hubiese detenido. Pedro estaba a punto de estallar.

No pudo aguantar más y de un salto corrió hasta la puerta de salida. Pero ya era tarde.

La sardina con frijoles que había ingerido hacía unas horas buscaron desesperadamente una salida. Pedro ni siquiera alcanzó a llegar hasta la puerta del salón de clases.