Cuatro

Minicuento de humor negro

 

Obdulio Duparol

 

El hombre vivía en el cuarto piso del edificio que se erigía sobre la rotonda y su entretenimiento favorito era observar el movimiento de los coches alrededor de la plazoleta. En eso pasaba cuatro largas horas, día tras día.

Al cuarto año de observación, la rotonda se le había convertido en una obsesión. Comenzó entonces a cuestionarse que los vehículos siempre dieran la vuelta en sentido contrario a las manecillas del reloj. ¿Por qué no a la inversa?

Esa tarde escribió unas palabras en un pedazo de cartón y bajó a la calle. Se paró en medio de la plazoleta y elevó el cartel sobre su cabeza.

Esperó pacientemente, pero nada cambió en las cuatro horas siguientes.

Caía la noche cuando el hombre decidió cambiar de estrategia. Cartel en mano, se paró en medio de la avenida, de cara al tráfico. Allí permaneció, hasta que un coche lo golpeó con fuerza. El hombre salió despedido y cayó exánime, veinte metros más allá del lugar del impacto.

Cuando la ambulancia llegó y los paramédicos lo levantaron, repararon en el cartel que todavía aferraba en sus manos. En él se leía:

CUATRO AÑOS MÁS DE ESTO Y ME SUICIDO

Ninguno de los cuatro fue capaz de descifrar el mensaje.