Sexualidad en tiempos de

 

pandemia y cuarentena

 

 

Obdulio Duparol

Hace unas semanas, durante la fase más severa de la cuarentena, mi amigo Arsenio recibió una llamada para participar en una encuesta telefónica. Mi amigo es un señor bastante mayor que no se anda con medias tintas a la hora de expresar sus opiniones, no importa el tema. Y para que juzguen por ustedes mismos, aquí les dejo la transcripción íntegra de la conversación:

Suena timbre convencional en el teléfono de Arsenio y el hombre contesta.  

—Hello…?

Se escucha voz femenina que parece salida de un frasco de miel de abejas, tan dulce es.

—¿Puedo hablar con el señor Arsenio Poisón?

—Es el que habla.

—Lo estamos llamando del Centro de Estudios Sexuales de Miami. Usted ha sido elegido para participar en una encuesta sobre la sexualidad de la población en tiempos de pandemia y cuarentena. ¿Está dispuesto a colaborar?

—Por supuesto que sí. Es un honor. ¡Me encantan las encuestas! Me gustan tanto que…

La melosa voz lo interrumpe.

—¿Soltero o casado?

—Casado.

—Usted hace el amor con su esposa, ¿cierto?

—¡Por supuesto! ¿Con quién si no? A la hora de hacer el amor Mayeya y yo somos unos…

La voz lo vuelve a interrumpir.

—¿Frecuencia?

—A veces en AM y otras en FM

—Jejeje. La pregunta no es en qué frecuencia, si no, con qué

—Pues con lo que la naturaleza nos ha dado. ¿Quiere que le explique?

—No hace falta, señor. ¿Cuántas veces a la semana? ¿O al mes…?

—No hemos sacado la cuenta. Aunque la cuenta de la luz sí viene todos los meses. ¡Eso no falla!

El tono de la voz denota exasperación

—Está bien. ¡Lo entiendo! Continuemos. ¿Cuáles son sus posiciones favoritas?

—Bueno, a nosotros nos gustan las exposiciones de arte clásico. El moderno no nos cuadra mucho, porque…

—¡Señor, SU PO-SI-CIÓN!

—¡No es suposición! El arte moderno es complicado de entender y a veces…

La voz melosa se transforma en un gruñido, pero se recompone con rapidez.

—A ver, caballero, ¿usted visita sitios de pornografía?

—¡Claro! Yo tengo un sitio en la casa donde guardo todas las fotografías. Pero cada vez que a mi mujer le da por hacer limpieza, me lo cambia todo de lugar y no logro dar con ellas. Imagínese que el otro día…

El gruñido se transforma en rugido.

—¡SEÑOR, POR FAVOR! ¿Usted sufre de disfunción en sus erecciones?

—¿Que si sufro? ¡Llevo tres años y medio sufriendo con eso porque la función de las elecciones es elegir al mejor candidato y…! ¿Usted se imagina que este tipo vuelva a salir…? Le juro que, si tengo que dispararme cuatro años más de esto, cruzo la frontera, arranco pal sur y no paro hasta a la Patagonia. ¡Mientras más lejos, mejor! Porque mire, desde que llegué a este país, yo…

Se escucha un aullido de frustración y a continuación un sonoro clic.

Dice Arsenio que a él nadie tiene que estarle averiguando su vida privada.

Y menos por teléfono.