Besos… Llegó el Corona y mandó a parar.

Ravelo

La realidad de una pandemia tan devastadora y cruel, ha dejado con la boca abierta a la sexología. ¿Y ahora qué? ¿Cómo se hace el amor? ¿De qué forma se inicia un nuevo romance con mascarilla? ¿Y el beso de amor, boca a boca…?

En estos días pensaba en eso, pues me recordó mi amigo y periodista Joel del Río que el Día Internacional del Beso se festeja el 13 de abril de cada año, y la celebración surgió gracias a que un día como este tuvo lugar el beso más largo de la historia, que duró 58 horas y que fue protagonizado por una pareja tailandesa durante un certamen.

La práctica del Día Internacional del Beso se originó en el Reino Unido y fue adoptada internacionalmente a principio de los años 2000, a pesar de que en algunos países identifican el 13 de febrero, en vísperas del Día de los Enamorados, como el Día Internacional del Beso, y no el 13 de abril. Esto cuenta Joel.

Sin embargo, cuando surgió el beso de amor es historia larga que resumiré brevemente. El beso religioso, familiar, de amistad, es tan antiguo como la propia humanidad. El de amor romántico, pasional, ese de lenguas enredadas, es mucho más moderno.

Plutarco, historiador griego que vivió a principios de nuestra era, afirma que la costumbre de besarse surge a partir de una ley que impedía a las mujeres beber vino, y para comprobarlo, los esposos debían rozar los labios de su amada. Dice él que así empieza la cosa. Vaya usted a saber.

Los expertos en la materia cuentan que el impulso de besarse en la boca no es innato en los seres humanos, recorrió un largo camino, se ha desarrollado gradualmente y hoy forma parte activa de las costumbres de muchos países y poblaciones.

Y ahora resulta que llega un bicho extraño, tan mal intencionado y malvado que no solo cobra vidas, sino deja a los pobres amantes desvalidos hasta no se sabe cuándo. Pero como todo pasa, esta terrible etapa también, y volverán los besos, abrazos y apapachos.

No eternamente seguirá aburridamente siendo lunes. Como dice Pierre T. De Chardin, llegará un día que después de aprovechar el espacio, las mareas y la gravedad, aprovecharemos la energía de amor. Y ese día, por segunda vez en la historia del mundo, habremos descubierto el fuego.