Aloyma Ravelo

¿Esto es posible? Me han preguntado con cierta frecuencia. Las propias experiencias de la gente adulta suelen apuntar que cuando están en un rollo de este tipo, se sienten atracciones distintas, sentimientos que no se pueden descifrar.

He escuchado por años historias de hombres y mujeres que dicen tener dos parejas, con quienes comparten indistintamente, y a quienes quieren con más o menos intensidad, de acuerdo a los atributos de esas personas, que en muchas ocasiones una es del sexo masculino y la otra del femenino.

De grato posee –dicen- una especie de encantamiento como quien vive en el nirvana. Tiene el aquello de elevar egos y dar un montón de emociones, con el toque de lo prohibido.

Sin embargo, reconocen que, a pesar de ser una experiencia fascinante, lleva tiempo y esfuerzo dobles, además de riesgosa pues si se descubre este embrollo, puede costar caro, a veces.

Según los expertos, en estos casos, lo que sucede comúnmente es que por una persona se puede sentir amor y por la otra, una especie de enamoramiento o química.

El enamoramiento es un sentimiento que de pronto aparece con una gran fuerza, puede que, hasta arrolladora, y es lo que sentimos cuando acabamos de conocer a alguien que nos impacta.

El mundo empieza a girar alrededor de esa persona, y la vamos idealizando. Sentimos una especie de euforia porque nuestro cuerpo produce descargas hormonales de serotonina y dopamina.

Este estado de “atracción” solo dura un tiempo, y puede convertirse en amor, únicamente después que se vea el asunto de manera más realista, y comiencen a conjugarse tres elementos básicos: la intimidad (compartir sueños, inseguridades, modos de pensar, sentimientos), la pasión (atracción y deseo sexual), y el compromiso (tener un proyecto de vida en común donde ya existe la lealtad).

Si no hay intimidad, pasión y compromiso no podemos hablar realmente de amor con todas las de la ley.

Una vez que tenemos esto claro, surge la pregunta: ¿Realmente puede existir la posibilidad de amar a dos personas al mismo tiempo con esa misma intensidad? No parece muy posible, aunque nunca se puede negar rotundamente porque el humano es un ser que a veces le pasan cada cosas inauditas y absolutamente incomprensibles para el común de los mortales.

Lo que en general suele suceder es que una persona ame a su pareja y entre en etapa de seducción con otra, casi siempre más joven… ¿por qué será?

Probablemente, la relación más antigua, de un largo matrimonio, esté atravesando una crisis, haya caído en cansancio o cierto vacío que no se está solucionando, la química sexual se ha apagado un poco, y esta situación desventajosa, puede acercar la lumbre a la mecha. Y ahí aparece muchas veces la otra o el otro.

Casi siempre estas historias tienen tres escenarios posibles

:1.- Te quedas con tu pareja, y reprimes lo que sientes por la otra persona, sabiendo que lo más probable es que se trate de algo fugaz

.2.- Reconoces que el amor con tu pareja terminó y te lanzas a esta nueva aventura, sabiendo que el éxito no está garantizado.

3.- Te tomas el tiempo para conocer mejor a esta nueva persona que te ha cautivado, para poner en orden tus pensamientos, sentimientos y emociones, antes de tomar cualquier decisión definitiva.

La respuesta correcta depende de cada quien. Analizar las alternativas, y las posibles consecuencias, es un paso inteligente y cauteloso.

Es tales situaciones, nunca viene mal buscar a un buen amigo o amiga que vea el asunto con la visión de quien no está dentro. Puede ofrecer otros argumentos y evidencias que no se habían tenido en cuenta.

Son por lo común estos triángulos poco duraderos pues la mayoría de las personas quieren o necesitan exclusividad. Otras abiertamente están negadas a compartir su pareja, por muy modernos que sean los tiempos.

Y realmente mantener ambas relaciones sin que una persona se entere de la existencia de la otra, es como pescar en la arena. Existe también la llamada tripareja, es decir, los tres están de acuerdo, pero sólo conozco un caso y no duró más de cuatro meses.

Ahora, la otra pregunta que sigue: ¿Es bueno o malo intentar amar a dos? En sexualidad no se acostumbra a hablar de bueno o malo, sino de cosas o decisiones dañinas o sanas. Pero esto también es cuestionable.

Y en este punto ¿Quién se atreve a tirar la primera piedra? O asegurar rotundamente: “De esta agua no beberé”