Los semáforos

Un minicuento de humor negro/ciencia ficción

 

Obdulio Duparol

 

Seis de la tarde en el hemisferio occidental; seis de la mañana del siguiente día en el oriental. El mundo entero está en la calle a esta hora, unos regresando del trabajo, otros yendo hacia él.

De pronto, y sin previo aviso, todos los semáforos del planeta cambian a rojo al mismo tiempo. Al principio nadie parece darse cuenta, pero al cabo de cinco minutos de luces coloradas los mensajes de texto y los tuits comienzan a circular y en los vehículos la gente se impacienta. ¿Qué está pasando? Ni CNN, ni Fox, ni la BBC dicen nada. Ni siquiera las emisoras locales parecen tener idea de lo que ocurre.

Pasan otros cinco minutos y la espera continúa. La impaciencia da paso a la desesperación y luego a la angustia. Todo el mundo parece estar apurado por llegar a algún lugar, pero las luces rojas se niegan a entenderlo. El concierto global de pitidos se vuelve ensordecedor, mas nada se mueve.

A los quince minutos de parada forzosa y, cuando ya nadie puede aguantar más, todos los semáforos cambian a verde al mismo tiempo. A la algarabía de la sorpresa inicial le sigue el rugido de los millones de motores que aceleran al unísono. Entonces sucede lo inevitable: todos los vehículos del mundo chocan unos con otros y la humanidad desaparece en un pestañazo.

Siete minutos más tarde, las naves espaciales comienzan a aterrizar y de ellas salen los nuevos pobladores del planeta. Portan carteles que rezan:

LET’S MAKE THE EARTH GREAT AGAIN!

O lo que es lo mismo:

¡HAGAMOS QUE LA TIERRA RECUPERE SU GRANDEZA!

Y ninguno lleva el lema escrito en una gorra roja.

(¡Menos mal…!)